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#BiblioDivague Bibliotecaries hoy, ¿y mañana? parte I

“El rápido desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones y la innovación de los sistemas digitales representan una revolución, que ha cambiado fundamentalmente la manera en que la gente piensa, actúa, comunica, trabaja y gana su sustento. La llamada revolución digital ha forjado nuevas modalidades de crear conocimientos, educar a la población y transmitir información. Ha reestructurado la forma en que los países hacen negocios y rigen su economía, se gobiernan y comprometen políticamente”.

Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información.

Desde el comienzo de la carrera, me he preguntado sobre el rol que tenemos los bibliotecarios en estos tiempos. En principio, considero que es necesaria la actualización tanto de la formación bibliotecaria, como de los servicios de la biblioteca a los nuevos soportes tecnológicos, sin perder de vista los objetivos socio-culturales de las instituciones bibliotecarias como ámbitos de educación, cultura, recreación y sociabilización.

Cada biblioteca tiene una especificidad y características particulares, sin embargo, la “explosión de la información” influye a todas las instituciones; vivimos tiempos de gran innovación tecnológica en el campo de la información, y esto afecta a cada biblioteca y bibliotecario de diferente manera.

A su vez, las bibliotecas no son sólo centros de información, en ellas se da el encuentro social de una comunidad o un grupo y se conforma como un espacio de construcción social, de encuentro, de aprendizaje de cultura. Los bibliotecarios no sólo afrontan los desafíos de la tecnología, sino también los que plantean las ausencias en políticas públicas en el ámbito cultural.

El papel social de las bibliotecas y los bibliotecarios está íntimamente relacionado con los cambios locales en las comunidades, con las nuevas tendencias internacionales y con las actuales revoluciones sociales y tecnológicas que están transformando al mundo en que vivimos. Esto es innegable, y a la vez, conlleva un compromiso con la sociedad para defender nuestros ideales y valores que nos identifican como profesión, los cuales nos han dan han dado un lugar en la historia como conservadores de la memoria, promotores de la lectura y defensores de la libertad de acceso a la información.

El tema del compromiso social de las bibliotecas, pero particularmente de los bibliotecarios, no es nada nuevo; no obstante, ante los rápidos cambios que está sufriendo la sociedad, es de esperarse que también nuestra profesión esté siendo afectada, y surja la necesidad de revisar o reivindicar los valores sociales que nos darán la fuerza necesaria para enfrentar el futuro.

Entiendo a la profesión desde la gestión de la información como servicio y el compromiso social se encuentra ligado a ella. El desempleo, la inmigración, la brecha digital, el fracaso escolar, o la pobreza, son problemas con los que, quién está al frente de una biblioteca, se encuentra todos los días, pero por encima de todo, son problemas a los que hay que dar respuesta más allá de la perfecta organización de nuestro fondo documental. La vocación de servicio y la promoción del libre acceso a la información de forma igualitaria son nuestra bandera, y en el actual tiempo de crisis que estamos viviendo estas máximas son más importantes que nunca, siendo hoy nuestra actuación mucho más relevante que en toda la historia de nuestra profesión.


Creo de vital importancia plantear, cuál es mi consideración acerca de qué es o debe ser una biblioteca.

Explicar lo que es una biblioteca parece fácil (en teoría) pero hay que tener en cuenta que el término biblioteca no tiene una única definición, sino que puede tener tantas definiciones como usuarios hay en la biblioteca… e incluso como no usuarios. Cada persona siente lo que es una biblioteca según su experiencia y según el uso que le da. Para alguien una biblioteca puede ser un lugar de estudio, para otra persona un lugar de lectura, para otra un lugar de encuentro, un lugar de formación, de información… Muchas posibles definiciones y ninguna incorrecta ya que una biblioteca se define según la perciben sus usuarios. Desde los profesionales del área, la definición de qué es una biblioteca estará marcada por nuestra formación pero también por la base ideológica que nos sustenta y que nos llevó a elegir el camino de la bibliotecología. En mi caso particular considero a las bibliotecas como un espacio de educación, formación, alfabetización; pero por sobre todas las cosas, como un espacio de inclusión social, que acorta las brechas culturales, que genera el acceso al derecho a la información, a la alfabetización, a la lectura y al conocimiento de las nuevas tecnologías.

Las bibliotecas, en tanto que puertas de acceso a los conocimientos y a la cultura, desempeñan un función fundamental en la sociedad. Los recursos y los servicios que ofrecen dan la oportunidad de aprender, sirven como apoyo a la alfabetización y a la educación, y ayudan a dar forma a las nuevas ideas y perspectivas que son vitales dentro de una sociedad creativa e innovadora. Asimismo, garantizan la existencia de un registro auténtico de los conocimientos creados y acumulados por las generaciones pasadas. Si no existieran las bibliotecas, sería difícil avanzar en la investigación y los conocimientos humanos y preservar los conocimientos acumulados y el patrimonio cultural para las generaciones futuras.

Las bibliotecas como parte del sistema informal de aprendizaje, constituyen espacios que pueden contribuir a proporcionar alternativas que acorten la brecha digital, disminuyan las desigualdades en el acceso y uso de la información, mejorando la calidad de vida de los individuos. Los tiempos han cambiado; es ya reconocido el rol preponderante de la información en nuestras sociedades, así como el consiguiente auge y desarrollo vertiginoso que las TIC han alcanzado. Son nuevas las formas de aprender, comunicarse, crear, mirar, entender, participar y en definitiva de vivir.



Asimismo el mundo actual requiere de personas cada vez más capaces en el uso de la información, con el dominio de unas habilidades y competencias que les permitan gestionar la información de manera adecuada, de acuerdo con sus necesidades y con la mayor autonomía posible. Ser una persona competente en la gestión de la información se convierte en un factor fundamental para el éxito individual, tanto dentro de nuestra vida académica, profesional como fuera de ella.

El rol de las bibliotecas como “instituciones facilitadoras” de la inclusión digital y social ha sido ya reconocido en el ámbito académico. Las bibliotecas cuentan con la información como insumo, la tecnología como herramienta y el bibliotecario como mediador, el cual está muy cercano a las necesidades de información de los usuarios. Las bibliotecas del siglo XXI deben enfrentarse a algunos desafíos, tales como el fortalecimiento de la democracia para el desarrollo de la competencia en información, favorecer la innovación y la competitividad en la economía digital, la conservación de la memoria y de la diversidad cultural frente a la globalización, garantizar la equidad y el acceso online.

De este modo la alfabetización en información se constituye como una estrategia fundamental de las bibliotecas en el desarrollo de habilidades y competencias informativas de los individuos de una sociedad. Estas cumplen un rol vital en cuanto a acortar el analfabetismo, brecha digital y las desigualdades en el uso y acceso; en definitiva en contribuir a un vínculo equitativo entre sociedad, información y tecnologías.

La biblioteca al asumir nuevos roles acordes a las exigencias de la contemporaneidad, favorece a procesos de inclusión social y digital de la comunidad en la que se inserta, y especialmente cuando se trata de contextos de desigualdades sociales.

Fernando Báez (2007) en su discurso para la entrega de premios del Concurso Latinoamericano de Investigación en Biblioteconomía, Documentación, Archivística y Museología, señala la importancia del nuevo rol de los bibliotecarios:

“El papel de los bibliotecarios ha cambiado en el mundo, ya no somos lo simples referencistas, ya no somos aquel tipo de hombres o mujeres silenciosos, que nos dedicábamos a cumplir un papel burocrático, que nos dedicábamos a cuidar libros; tenemos un rol social fundamental en la sociedad de la información, porque bien queda claro que la información es poder y está en nuestras manos que ese poder, esa información, no sea víctima de la censura, de represión, y en esto han dejado la vida numerosos hombres y mujeres (pp. 486-487).”

Es importante recalcar el papel que tiene el bibliotecario en la sociedad, el cual lo hace proporcionando servicios bibliotecarios y de información a las personas. No debemos olvidar que su participación repercute ampliamente en que se logren los objetivos de una sociedad más justa y equitativa. El desarrollo de competencias, por supuesto que es necesario, pero también es  indispensable fomentar los valores sociales en los profesionales de la información. Un bibliotecario incapaz de manifestar valores también como la justicia, la solidaridad y humildad no puede contribuir en absoluto al acceso universal a la información, a la justicia social, a defender la igualdad de oportunidades, a salvaguardar el valor de la información y las bibliotecas para el desarrollo personal y profesional de los seres humanos.




En ese marco, ¿Cuál es el rol del bibliotecario actual? ¿Cuáles sus competencias? ¿Cómo han ido mutando las acciones profesionales?


 
 
 

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By Blackhole

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